miércoles, 3 de junio de 2015

Recuerdos

Te fuiste con el mal tiempo
con una promesa vacía y una libreta
con un adiós seguido de silencios. 

Mi alma quedó dormida por no llorar
me despertó la visión de una ciudad distinta
a la que emigré con los años buscando olvido.

Los inviernos aquí son menos fríos
las noches cortas y los cielos grises
la gente más callada, aunque menos triste.

En las plazas ya no hay palomas blancas
y tu recuerdo eterno como la cicatriz en mi frente
emerge con fuerza en los cristales del metro. 

Sé que no volveré contigo
la vida ha enmarañado ya sus hilos
haciendo confuso el camino de retorno.

Y sin embargo, calles que no conoces
a menudo se acuerdan de ti
entre risas, farolas y luces de coches. 







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